sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 7 "Ya no está"

Capítulo 7 "Ya no está"




Ya estaba casi donde me paro siempre a observar el paisaje del bosque, en un arroyo junto a un gran árbol con forma de hoguera (es como si las ramas fuesen llamas que salen del tronco, no sé cómo explicarlo). Allí me siento cuando me siento triste o sola, cuando quiero pensar o simplemente cuando no quiero que nadie me moleste.
Me encanta dibujar, y este lugar es el sitio perfecto para ello.

Dama no suele aparecer cuando yo quiero, es libre y puede hacer lo que quiera. Pero hoy tenía un sentimiento que no me gustaba… Seguramente sean imaginaciones mías o quizá no. Solo sé que aquella tarde Dama no apareció. Ya se estaba haciendo tarde, llevaba en aquel bosque casi ocho horas, no había pasado a comer así que cuando llegase a casa seguramente me regañaran. Y ahora no podré volver al galope, sino que tendré que volverme andando.
De camino a casa el bosque estaba tranquilo, los arboles cantaban con el silbido de sus verdes y grandes hojas, los pájaros cada vez se dejaban ver menos, y el paisaje se iba volviendo cada vez más anaranjado. Pero sabía que no estaba sola, lo sé.

Al ser una shek esas cosas se detectan en seguida, pero ¿quién querría seguirme por un bosque que nadie conoce? ¿Sería alguien de mi familia? No, sino no tendría esta extraña sensación. ¿Y si era Kimara que quería explicarme mejor el motivo de su visita? Nunca lo sabré, porque decidí salir corriendo bosque abajo hasta llegar a mi casa. Si alguien quería atraparme no sería tan fácil, conozco este bosque casi mejor que mi propia casa. Y en caso de emergencia me transformaría en shek, pero mi padre me ha dicho que intente no transformarme en shek para evitar que alguien me vea. Solo lo hago cuando estoy con él. Cuando estoy a salvo.

Cuando por fin llegué a casa ya casi eran las ocho de la tarde. Y todos estaban empezando a preparar la cena. Todos se giraron de golpe al ver que entraba en casa con una loca histérica, me di cuenta de lo que estarían pensando de mí en ese mismo instante e intente relajarme un poco. Sea quien fuese el que me buscaba aquí no me haría daño.

Para mi sorpresa nadie me preguntó que me había pasado en el bosque, solo que si había ido a galopar con Dama. De pronto sentí un pinchazo en el pecho, no la había visto en toda la tarde y eso no era normal. ¿Y si el que me perseguía le ha hecho algo? ¿y si se la ha llevado porque ha visto que en ella hay algo “mágico”. No podía permitirlo, a ella no se la podían llevar. 

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